Este fin de semana tuve la oportunidad de ver la película que lleva por título la Aldea y me inspiro a pensar muchas cosas acerca de los mitos, mitos que pueden llegar a existir detrás de un hecho cualquiera y la forma en que por este, se puede llegar a tener casi un control absoluto sobre la voluntad de las personas, de tal suerte que se comporten y sigan estándares trazados por un grupo que sustenta el control, a veces nos parece ciencia ficción pero políticamente hablando esta película podemos trasladarla como ejemplo de lo que aveces un gobierno es capaz de realizar por tener a su pueblo anestesiado ante los peligros inminentes que nos aquejan de continuo, ya sea a través de la falta de cultura, de enfermedades que se propagan por el mundo entero, por mitos relacionados con animales nunca vistos por ojo humano y que sin siquiera razonar al respecto muchas veces hacemos nuestros y les damos la connotación que ellos esperan. Hace algún tiempo en nuestro país corría el mito del chupacabras como medio de distracción y escape del pueblo de México desviando nuestra atención de los problemas sociales que nos aquejaban en ese entonces, la ahora tan reciente influenza que bien a bien no sé si sea cierto o no, pero lo real es que desafortunadamente nos es fácil seguir como borregos las ideas en torno a alguien o algo que se creen a nuestro alrededor y hacer a un lado nuestro criterio y entendimiento sin darnos cuenta siquiera lo que significa, es decir, la manera sutil de edificar barreras que no nos permitan conocer el contexto real e histórico en el cual se desarrolla nuestra sociedad y que por lo tanto no estemos consientes de la gravedad, sometimiento, injusticia, violencia o cualquier estado de postración en que se encuentre el hombre, siendo al final del camino sólo las piezas de un juego que ejecutan a su entera discrecionalidad.
lunes, 1 de marzo de 2010
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