Como individuos de sociedad en el proceso de supervivencia física y emocional, necesitamos formar parte de un grupo. La familia y las amistades son los primeros grupos con los que entramos en contacto. Dentro de la familia construimos nuestra identidad individual y social, con los amigos satisfacemos necesidades emocionales, como la aceptación, el respeto y la tolerancia.
Para los sociólogos, no existe un modelo único de familia, su composición, así como el papel que representa cada uno de sus miembros, son diferentes en cada sociedad, y van evolucionando a lo largo del tiempo. En las sociedades más industrializadas se ha pasado de una familia tradicional (integrada por abuelos, tíos, hermanos, primos, sobrinos) y con muchos hijos e hijas, a una familia más moderna, donde el número de hijos ha disminuido considerablemente y en donde el rol de la mujer no sólo está enfocado a las tareas propias de un hogar, sino que hoy día gracias a su esfuerzo, dedicación y preparación constante realiza actividades de índole profesional, académico, intelectual y demás, que le permiten ir desarrollando sus aspiraciones y objetivos en el mercado laboral.
¿Qué es la familia para las ciencias sociales?
• Para la sociología, la familia es una agrupación por parentesco que se encarga de satisfacer las necesidades humanas del grupo.
• Para la economía, la familia es una unidad de producción o de consumo.
• A nivel jurídico, la familia está definida por un vínculo legal, el matrimonio, el registro como pareja de hecho, la adopción, etcétera.
Los cambios en el sistema social revierten tanto en la composición como en la estructura de la familia, lo que como consecuencia determina diferentes modelos de la misma. La estructura de la familia actual dista mucho de la concepción heredada, a diferencia de lo que en nuestro concepto se entendía por familia tradicional, la pareja ha dejado de ser simplemente heterosexual. La sociedad ha tomado conciencia de las relaciones entre personas del mismo sexo que crece rápidamente y por ende, ha comenzado a reconocer sus derechos a formar una familia con características y estructura diversa. Nuevas relaciones plantean nuevas necesidades, como por ejemplo, la paternidad. Sobre este tema se han desatado numerosas polémicas, que argumentan respecto a las posibilidades que las parejas homosexuales tienen de adoptar hijos, y la forma en que esto afecta emocionalmente a los niños.
En México la opinión público con respecto a los matrimonios entre personas del mismo género está dividida entre quienes aprueban las uniones gay y quienes estan en profundo descontento. Las noticias en México sobre este tema comenzaron desde noviembre de 2009 cuando los medios de comunicación dieron una amplia cobertura al tema y difundieron la reforma de ley.
Para los sociólogos, es necesario que la sociedad responda a estas necesidades creando nuevas actitudes, que garanticen tanto derechos como responsabilidades a los miembros de estas familias no tradicionales, buscando la forma de cuidar el bienestar y ajuste psicológico de los niños que crecerán en esas familias.
Estudios sociológicos realizados hasta el momento indican que las facultades parentales de los padres y madres homosexuales, no difieren estadísticamente de las de los padres heterosexuales, ya que también cumplen roles parentales de cuidado, afecto, orientación, de manera similar a la de los padres heterosexuales. Por otra parte, los estudios arrojan que no corren un mayor riesgo de abuso sexual que los niños criados por padres heterosexuales. De hecho, el 95% de todos los abusos cometidos contra niñas, y el 80% de los abusos contra varones, son perpetrados por hombres heterosexuales.
Finalmente es importante resaltar que la cultura de cada sociedad es definitiva en la conformación psicosocial del niño. En México, nuestra cultura es una cultura de parámetros fuertemente arraigada a conductas heterosexuales y conformada en el seno de una familiar tradicional y aunque muchos estan a favor de familias gay es sin duda alguna una minoría ante la gran población que considera aberrante la nueva estructura de familia que se adopta en nuestro país, la que sin duda consideran afectará de forma determinante la actitud de los menores de edad criados en ese entorno familiar.
Para terminar la siguiente nota y a manera de reflexión, escribo algunas líneas que me gustaron mucho del libro FUNKY BUSINESS FOREVER, pág. 60 y que textualmente dicen lo siguiente:
Lo cierto es la normalidad ha cambido. Sin embargo, en lo referente a la familia seguimos midiéndonos en función de los valores familiares tradicionales. Nos consideramos unos fracasados. Tenemos la molesta sensación de que nuestras aspiraciones son exageradas. Tal vez no éste fallando nada. Simplemente, somos diferentes.
Para los sociólogos, no existe un modelo único de familia, su composición, así como el papel que representa cada uno de sus miembros, son diferentes en cada sociedad, y van evolucionando a lo largo del tiempo. En las sociedades más industrializadas se ha pasado de una familia tradicional (integrada por abuelos, tíos, hermanos, primos, sobrinos) y con muchos hijos e hijas, a una familia más moderna, donde el número de hijos ha disminuido considerablemente y en donde el rol de la mujer no sólo está enfocado a las tareas propias de un hogar, sino que hoy día gracias a su esfuerzo, dedicación y preparación constante realiza actividades de índole profesional, académico, intelectual y demás, que le permiten ir desarrollando sus aspiraciones y objetivos en el mercado laboral.
¿Qué es la familia para las ciencias sociales?
• Para la sociología, la familia es una agrupación por parentesco que se encarga de satisfacer las necesidades humanas del grupo.
• Para la economía, la familia es una unidad de producción o de consumo.
• A nivel jurídico, la familia está definida por un vínculo legal, el matrimonio, el registro como pareja de hecho, la adopción, etcétera.
Los cambios en el sistema social revierten tanto en la composición como en la estructura de la familia, lo que como consecuencia determina diferentes modelos de la misma. La estructura de la familia actual dista mucho de la concepción heredada, a diferencia de lo que en nuestro concepto se entendía por familia tradicional, la pareja ha dejado de ser simplemente heterosexual. La sociedad ha tomado conciencia de las relaciones entre personas del mismo sexo que crece rápidamente y por ende, ha comenzado a reconocer sus derechos a formar una familia con características y estructura diversa. Nuevas relaciones plantean nuevas necesidades, como por ejemplo, la paternidad. Sobre este tema se han desatado numerosas polémicas, que argumentan respecto a las posibilidades que las parejas homosexuales tienen de adoptar hijos, y la forma en que esto afecta emocionalmente a los niños.
En México la opinión público con respecto a los matrimonios entre personas del mismo género está dividida entre quienes aprueban las uniones gay y quienes estan en profundo descontento. Las noticias en México sobre este tema comenzaron desde noviembre de 2009 cuando los medios de comunicación dieron una amplia cobertura al tema y difundieron la reforma de ley.
Para los sociólogos, es necesario que la sociedad responda a estas necesidades creando nuevas actitudes, que garanticen tanto derechos como responsabilidades a los miembros de estas familias no tradicionales, buscando la forma de cuidar el bienestar y ajuste psicológico de los niños que crecerán en esas familias.
Estudios sociológicos realizados hasta el momento indican que las facultades parentales de los padres y madres homosexuales, no difieren estadísticamente de las de los padres heterosexuales, ya que también cumplen roles parentales de cuidado, afecto, orientación, de manera similar a la de los padres heterosexuales. Por otra parte, los estudios arrojan que no corren un mayor riesgo de abuso sexual que los niños criados por padres heterosexuales. De hecho, el 95% de todos los abusos cometidos contra niñas, y el 80% de los abusos contra varones, son perpetrados por hombres heterosexuales.
Finalmente es importante resaltar que la cultura de cada sociedad es definitiva en la conformación psicosocial del niño. En México, nuestra cultura es una cultura de parámetros fuertemente arraigada a conductas heterosexuales y conformada en el seno de una familiar tradicional y aunque muchos estan a favor de familias gay es sin duda alguna una minoría ante la gran población que considera aberrante la nueva estructura de familia que se adopta en nuestro país, la que sin duda consideran afectará de forma determinante la actitud de los menores de edad criados en ese entorno familiar.
Para terminar la siguiente nota y a manera de reflexión, escribo algunas líneas que me gustaron mucho del libro FUNKY BUSINESS FOREVER, pág. 60 y que textualmente dicen lo siguiente:
Lo cierto es la normalidad ha cambido. Sin embargo, en lo referente a la familia seguimos midiéndonos en función de los valores familiares tradicionales. Nos consideramos unos fracasados. Tenemos la molesta sensación de que nuestras aspiraciones son exageradas. Tal vez no éste fallando nada. Simplemente, somos diferentes.
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