martes, 18 de mayo de 2010

SOCIEDAD ACTUAL INMERSA EN EL CONSUMISMO

Con frecuencia escuchamos las frases "Hecho en México" y "Lo hecho en México está bien hecho".
Hoy día sabemos que debemos comprar productos hechos en México para mantener la economía de nuestro país y sostener los empleos que generan las empresas mexicanas.
Sin embargo nosotros al adquirir productos sólo lo hacemos porque nos gusta, porque satisface nuestra necesidad consumista, porque es de “marca” es decir, adquiero artículos de marca Versase, Dolce & Gabana, Prada, Lacoste, Sony, Massino Dutti, solo por nombrar algunas, y solo porque me interesa verme bien. En ocasiones hasta se puede pensar que lo que compro no sólo determinará quién soy sino también determinará la posición que ocuparemos dentro de la sociedad con tendencia elitista.
Partimos de patrones donde se nos marca a que centros comerciales debemos acudir para comprar una amplia gama de artículos de muy diversas marcas que pueden estar a nuestro alcance, las mujeres nos volvemos locas cuando escuchamos la publicidad “Venta Nocturna” y si la misma se realiza en diversas tiendas a la vez bueno, empezamos desde las 10 de la mañana en una y nos aventamos el recorrido de las 7 casas por así decirlo.
Somos definitivamente una sociedad materialista donde la época, la moda, la tendencia o como queramos llamarle, determina dónde comprar, que comprar y cómo lo debemos usar.
Tenemos la estúpida idea muchos de nosotros que los productos hechos en México son de baja calidad y que no están a la altura de otras marcas, que son corrientes, que la tela raspa, que a la primera lavada se van a romper o despintar, a veces peor aún nos llegamos sorprender cuando compramos X artículo y por asares del destino al checar la etiqueta nos damos cuenta que esta hecho en México.
Somos sumamente visuales y determinamos los objetos en relación a su apariencia física y sobre todo a su precio pues si es barato no sirve, pues dicen por ahí que lo barato sale caro. La realidad es que no siempre eso es del todo cierto, pero lo que si es un hecho, es que nos dejamos guiar con lo que los demás dicen sin constatar por nosotros mismos la realidad.
Podríamos dar infinidad de ejemplos de ello pero la realidad es que cada día estamos más inmersos en esta cultura del consumismo y de las tendencias modernas que creo que en ocasiones sólo son un escaparate de nuestra mente ante los problemas globales que nos aquejan en la vida diaria.
Nos quejamos de la situación económica que atraviesa nuestro país, de la falta de empleo, de la falta de oportunidades y del racismo entre otros, pero nos encanta consumir y endeudarnos con las benditas tarjetas de crédito aunque después ni pagar podamos. Hablamos de la falta de empleo y el poco o mucho que se genera al interior de las empresas mexicanas hoy día están en crisis debido en parte, a la poca captación de recursos. Hablamos de discriminación en razón de apariencia, edad, color, estatura, preferencia sexual o cualesquiera otra pero los que están en posibilidad de cambiarlo y hacer la diferencia casualmente sólo emplean chicos o chicas altas, güeras y delgadas y si a esto le añades que deben ser menores de 28 años bueno, a muchos de nosotros solo nos dirán gracias por participar. Es complicado y quizá difícil pero todos en la medida de nuestras posibilidades hagamos la diferencia.


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