miércoles, 19 de mayo de 2010

SIMPLEMENTE NO LO ACEPTAMOS

La violencia contra la mujer es una de las realidades de todos los días, no sólo en nuestro país sino a nivel mundial, estadísticas del INEGI revelan que 3 de cada 5 mujeres son victimas de violencia por parte de su pareja. El nivel de violencia a que están expuestas las mujeres en nuestro país no sólo es proveniente de su entorno familiar, sino que muy posiblemente se repite cuando se casan, aún en muchas ocasiones antes del mismo, es decir, en el noviazgo. Se dice que la mayoría de las mujeres que sufren maltrato es porque provienen de hogares disfuncionales donde se vuelve algo normal, cotidiano y soportable. Desafortunadamente el patrón que atraen y con el que se relacionan es del tipo de hombres problemáticos, agresivos, mujeriegos, celosos, posesivos, enfermos de ira, alcohólicos, drogadictos etc. Existen diversos tipos de violencia entre los cuales destaca la psicológica, la económica, el abuso sexual y el abuso físico. Un rasgo particular y que es importante destacar, es que el abuso psicológico en la mayoría de las veces va de la mano con cualquiera de los otros, pues se abusa de la condición emocional en que se encuentra la victima para inferirle algún tipo de daño. Cierto es que en ocasiones cuando llegan a reaccionar y se dan cuenta de la situación que están enfrentando, a veces para muchas ya es demasiado tarde. El trauma psicológico generado en la mente de estas mujeres es variado y de matices muy particulares, muchas se compran la idea de que se les castiga porque se les ama, otras porque debieron hacer u omitir determinada conducta que obviamente no hicieron y por consecuencia reciben el maltrato, otras por la falta de cariño y atención permiten vejaciones por parte de su pareja o quizá simplemente porque son sometidas. Existen hoy día campañas publicitarias gubernamentales que luchan en contra de cualquier tipo de maltrato hacia las mujeres, informándolas sobre los lugares a los que pueden recurrir a solicitar ayuda pronta no sólo legal sino también psicológica y médica. El problema que surge en esto, es que una vez que las mujeres acuden en busca de ayuda e inicia el procedimiento legal deciden suspenderlo porque son coaccionadas, por miedo, por represalias, porque desean evitar el escándalo, porque resulta vergonzoso, porque deciden otórgales el perdón en razón de que les han jurado que jamás nunca volverán a golpearlas o quizá también porque acudir al Ministerio Público resulta engorroso y tardado. Desgraciadamente al interrumpir el procedimiento se ata de manos al órgano a cargo pues este tipo de delitos son de los que se persiguen por querella. Triste es saber que estas historias se repiten no una vez sino que llegan a ser el común denominador. Hay mucho que hacer en esta área y la tarea es difícil pero si les recordamos día a día el valor que poseen y el respeto que como seres humanos merecen todas sin importar nacionalidad, edad, raza, color o religión está práctica será menos permitida en las sociedades de la actualidad. Simplemente no aceptamos ningún tipo de violencia, y cuando esta se de debe denunciarse sin pensarlo, decidamos tener una actitud de cero tolerancia ante la agresión. La violencia en cualquier expresión no puede ni debe ser tolerada por ninguna mujer, recordemos que la violencia sin denuncia pone en peligro tu vida, tu salud y tu integridad. Quién te ama no te lastima frase trillada pero cierta, si hoy permitimos abusos hacia nuestra persona, el día de mañana serán mayores y quizá de consecuencias fatales.

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