Las culturas dominantes siempre han establecido a las culturas de los grupos dominados y minoritarios el lugar y la forma que deben ocupar dentro de una determinada sociedad. La discriminación racial es ejercida por todas aquellas personas e instituciones que se colocan desde la perspectiva del grupo racial dominante y que defienden sus intereses y la forma en que se organizan las relaciones humanas entre las personas para perpetuar su supremacía.
Por otra parte, la discriminación racial es también, la forma en que se menosprecia a la organización cultural, social y religiosa de un determinado grupo, cabe destacar que la discriminación es una realidad social, económica, cultural y política que se manifiesta a lo largo y ancho de todo el mundo, la cual evidencia no sólo un problema entre blancos y negros sino que en ocasiones va más allá de diferencias de color y que parte del hecho de no respetar y aceptar con todo y sus diferencias esenciales a los otros miembros de una sociedad incluyente.
Tristemente vemos que muchos mexicanos emigran a los Estados Unidos en busca del tan sonado "sueño americano" que les permita una mejor calidad de vida anteponiendo incluso su dignidad y siendo escarnio de discriminación racial.
La migración mexicana a Estados Unidos ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas. En los años sesenta salieron entre 260 mil y 290 mil personas, en tanto que en los setenta el saldo fue de entre 1.2 y 1.5 millones; en los ochenta, de entre 2.1 y 2.6 millones; y en los noventa, de alrededor de 3 millones según registros del Consejo Nacional de Población. En este dramático cambio, que incluye variaciones en la composición racial y de género, en edades, escolaridad y origen geográfico de los migrantes, influyen además de los factores tradicionales antes mencionados, realidades como la crisis económica que inicio en los años ochenta y la agudización de la desigualdad y la pobreza extrema que trajeron las políticas de ajuste, privatización, recorte del presupuesto social, control de salarios y la apertura comercial, que han tenido efectos devastadores sobre ejidatarios, comuneros y propietarios agrícolas, aunado a lo anterior se añade el crecimiento de la delincuencia y de la inseguridad que nos aqueja.
Emigrar a Estados Unidos se ha convertido en la única oportunidad de supervivencia que vislumbran millones de personas, sus familias y sus comunidades, por tal motivo, cruzar la frontera, burlar a las autoridades migratorias, encontrar un trabajo que les permita tener una mejor calidad de vida , conservarlo, y ser sustento de sus familias por las cuales toman esa penosa decisión que en muchas ocasiones les cuesta maltrato, discriminación, abuso e icluso la propia vida, es un proceso que llevan a cabo día a día cientos de miles de indocumentados por conseguir una mejor oportunidad de subsistencia.
Tristemente vemos que muchos mexicanos emigran a los Estados Unidos en busca del tan sonado "sueño americano" que les permita una mejor calidad de vida anteponiendo incluso su dignidad y siendo escarnio de discriminación racial.
La migración mexicana a Estados Unidos ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas. En los años sesenta salieron entre 260 mil y 290 mil personas, en tanto que en los setenta el saldo fue de entre 1.2 y 1.5 millones; en los ochenta, de entre 2.1 y 2.6 millones; y en los noventa, de alrededor de 3 millones según registros del Consejo Nacional de Población. En este dramático cambio, que incluye variaciones en la composición racial y de género, en edades, escolaridad y origen geográfico de los migrantes, influyen además de los factores tradicionales antes mencionados, realidades como la crisis económica que inicio en los años ochenta y la agudización de la desigualdad y la pobreza extrema que trajeron las políticas de ajuste, privatización, recorte del presupuesto social, control de salarios y la apertura comercial, que han tenido efectos devastadores sobre ejidatarios, comuneros y propietarios agrícolas, aunado a lo anterior se añade el crecimiento de la delincuencia y de la inseguridad que nos aqueja.
Emigrar a Estados Unidos se ha convertido en la única oportunidad de supervivencia que vislumbran millones de personas, sus familias y sus comunidades, por tal motivo, cruzar la frontera, burlar a las autoridades migratorias, encontrar un trabajo que les permita tener una mejor calidad de vida , conservarlo, y ser sustento de sus familias por las cuales toman esa penosa decisión que en muchas ocasiones les cuesta maltrato, discriminación, abuso e icluso la propia vida, es un proceso que llevan a cabo día a día cientos de miles de indocumentados por conseguir una mejor oportunidad de subsistencia.
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