Solemos hablar a menudo tan a la ligera del tema de la familia que pocas veces nos detenemos a analizar lo que estamos diciendo. Observamos familias diferentes al núcleo en el cual nos desarrollamos que cuando nos damos cuenta ya las satanizamos, y sólo por el hecho de que no comparten nuestra misma ideología.
Hoy día podemos darnos cuenta que el concepto de familia a sufrido una metamorfosis y que de continuo se adapta a las nuevas demandas sociales, la familia modelo como tal no existe puesto que todas en mayor o menor grado enfrentamos problemas de disfuncionalidad.
Es una realidad que aún los valores son el eje central en la construcción de las familias y de dónde partimos como seres humanos, pero también es una realidad que precisamente éstos valores hoy tampoco son los que permean de igual modo en todos los entornos familiares.
Es una realidad que aún los valores son el eje central en la construcción de las familias y de dónde partimos como seres humanos, pero también es una realidad que precisamente éstos valores hoy tampoco son los que permean de igual modo en todos los entornos familiares.
El concepto de familia tradicional como tal hoy está cambiando, nos podrá gustar o no pero lo cierto es que el fenómeno social actual parte de familias guiadas ya no sólo por hombre y mujer sino también por madres solteras, por parejas de homosexuales o lesbianas, o quizá por padres solteros que buscan crear un entorno familiar sano y equilibrado para sus hijos.
Adaptarnos a los nuevos roles sociales para muchos de nosotros es difícil porque no compartimos las nuevas ideologías imperantes, porque quizá para algunos es anormal que los niños tengan dos padres o dos madres al mismo tiempo, porque nuestro dogma religioso nos determina a pensar que uniones de ésta índole son aberraciones conformando una gran pecado y desviación de los principios que Dios ha instituido desde la creación del hombre, o quizá también porque la sociedad no acepta que se les deba reconocer derecho alguno sino por el contrario, que deberían vivir aislados para no contagiar a los demás de sus desviaciones sexuales como si esto fuese una enfermedad.
Lo cierto es que las necesidades de la sociedad actual determinan lo que hoy es el concepto de familia, sus vertientes, sus consecuencias y sus repercusiones. El reconocimiento legal que han ganado a través de las instituciones es ya un hecho, pero ahora lo difícil será sobrellevar el impacto social que se propaga entre la sociedad que mantiene una tendencia exaltada hacia la heterosexualidad.
Podemos, vuelvo a repetir estar de acuerdo o no con estos cambios estructurales de hoy día, pero de que son una realidad en la sociedad lo son, de que ya están insertos como tales lo están, ahora entonces, nuestra actitud podrá ser de indiferencia, pedantería, discriminación o rechazo hacia ellos, lo cual ya será decisión propia, pero no olvidemos que al igual que los heterosexuales son seres humanos, iguales en condiciones, que pertenecen a la sociedad, que requieren respeto, total al final del día cada uno de nosotros es libre de elegir la manera de encausar su vida asumiendo con ello, las consecuencias que en un futuro se generen ya sea de manera personal, familiar o social, debido a la elección sobre ese muy particular estilo de vida.
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