domingo, 9 de mayo de 2010

NUNCA TE VAYAS SIN DECIR TE QUIERO

La rutina a la que estamos expuestos los seres humanos siempre nos aleja de las cosas que en algún momento pueden causarnos asombro, sorpresa, alegría, decepción, tristeza o cualquiera que sea el sentimiento que haya en nosotros y que por algún motivo dejamos de expresar. Pasan tantas cosas al mismo tiempo en una sociedad que nuestra capacidad de asombro desaparece y sin darnos cuenta se da paso a la indiferencia.
La convivencia con la familia es algo en lo que deberíamos reparar más a menudo, la realidad es que debido a la necesidad de sostener una familia y suplir todas las necesidades de ésta, a veces nos alejamos más de ella y olvidamos el valor elemental que la conforma y que se traduce en el amor, la dedicación, la ayuda mutua y el respeto de los unos para con los otros.
Los padres se enfocan tanto en ser proveedores que se olvidan de educar y convivir con sus hijos, ayudar en las tareas del hogar, degustar el sazón de sus esposas, y qué decir de amarlas y hacerlas sentir lindas. Por su parte las esposas se olvidan de la bendición que implica tener hombres responsables que salgan todos los días a trabajar y buscar el sustento diario, sin a veces imaginar los inconvenientes, problemas o frustraciones que atraviesan día a día, a veces se olvida decirles cuanto los aman, de procurarlos y complacerlos en cosas tan sencillas como preparar una cena o interesarte simplemente en saber cómo le fue.
Por su parte los hijos cuando llegan a una edad consciente entre la escuela, los amigos, sus intereses y sus preocupaciones se olvidan de amar, respetar y dar gracias a Dios por la bendición de tener unos padres que se ocupan de ellos, que los aman y que si los regañan es por su bien y no por arruinarles la vida como a veces se piensa.
Sin importar el rol que desempeñemos dentro de una familia la frase nunca te vayas sin decir te quiero debe ser una máxima nuestra, la vida es tan frágil que no decir te quiero a tiempo puede significar un camino largo hacia el remordimiento. Peleamos a veces por estupideces que no tienen sentido y desperdiciamos el tiempo que no vuelve, en rencores y resentimientos inútiles que nos alejan más y más de la gente que nos ama.
No decir te quiero por suponer que esta sobre entendido, es un grave error de muchos de nosotros, no inmutarme ante la necesidad o sufrimiento de los demás cualquiera que éste sea porque he perdido la sensibilidad es terrible. Dicen que las oportunidades llegan una sóla vez en la vida, quizás tengan o no tengan razón, pero lo cierto es que si no aprovechamos la vida que tenemos en ser felices y hacer feliz a quienes nos aman tal vez mañana sea demasiado tarde.
No importa cuantos años  se vivan sino la calidad con que lo hagamos, para qué trabajar sin descanso si te has perdido cada momento importante de tu familia, de que sirve el éxito en tu trabajo si es acosta de tu familia, de tu salud o de tu tranquilidad, de que sirve lencería de seda si duermes sola.
Cada cosa debe ubicarse en el lugar que le corresponde, encontarle un justo medio que nos permita equilibrar la balanza sin perder lo más por lo menos, al final de día algo que no vamos a poder evitar, es pagar la factura que tarde o temprano siempre nos llega. Las decisiones que tomemos cada día hagamoslas conscientes y razonadas del precio que habremos de pagar en un futuro, analicemos los alcances y decidamos si vale la pena el sacrificio que implica alcanzar nuestras metas y objetivos.
Jamás te limites en expresar tus sentimientos, demuestrales cuan importantes son para tí esas personas que amas, sé feliz aprovechando cada instante de tu vida al máximo y recuerda Nunca te vayas sin decir te quiero.

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