martes, 18 de mayo de 2010

1984

La semana pasada leía el libro que lleva por título 1984 y fue toda una sorpresa el contenido ya que clases pasadas en la materia Teoría Jurídica Contemporanea II, se nos había hablado de la visión panóptica que ejerce el Estado de manera continua sobre los gobernados.
El libro en mención es bastante bueno en general y narra de manera detallada la manera en la que el Partido al frente en la ciudad de Londres en el año 1984, tiene controlada la vida y mente de las personas de una manera en verdad increíble y excesiva, al punto tal que habían sido colocadas telepantallas en las casas, las que fungían a su vez como cámaras de vigilancia que observaban cada uno de los movimientos realizados por más mínimos que estos fueran. Y como si eso no bastará debían tener cuidado en la manera en la cual gesticulaban pues cualquier rasgo que detonará pensar que había alguna inconformidad con los parámetros establecidos por el sistema impuesto por el Partido, era causa de “vaporización” (lo que significaba que en la noche eran raptados sin que nadie lo percibiera y si corrían con suerte después de algún tiempo regresaban lavados del cerebro, aunque…. en general esto no sucedía muy seguido y más bien se les daba muerte).
Es una especie de historia de esas que por instantes te parecen tan actuales que eres capaz de relacionarla con sucesos del año 2010. Narra como la historia es manipulada por los que ejercen el control al grado en que se puede llagar a pensar que tal vez la historia alguna vez leída nunca fue así y que quizá y solo quizá haya sido una broma de la mente humana.
El maquillaje con que se cubrían los hechos era tan de alto nivel que para borrar cualquier evidencia que hiciera falsearlos, era necesario incluso volver a reimprimir los materiales escritos independientemente de si fuesen libros, revistas, novelas, periódicos o lo que fuera. Todo debía concordar, el pasado y el presente eran tan precisos que ni el mejor mago o ilusionista de cualquier tiempo lo hubiese podido hacer mejor.
Se extraían escritos donde lo antes dicho y pronosticado no tuviera relación alguna con el presente o donde simplemente entre lo pronosticado y la realidad existiera un mar de diferencia. Era un encuadramiento perfecto donde de ser necesario si se debía eliminar gente se hacia.
El autor George Orwell narra en esta historia que una vez inserta cierta ideología en la mente de los hombres la misma es defendida por todos los miembros de una familia e inclusive defendida con la propia vida. Al final existía gente que seguía las reglas porque era su trabajo, porque si se revelaban podían perder la vida, por miedo, por lealtad pero la más importante en muchos de ellos, era porque en verdad la creían.
En la actualidad existen situaciones que son manipuladas por quienes detentan el poder y que las acoplan a sus necesidades con el objeto de obtener un beneficio o evitar el escándalo. Es común ver como la ley es manipulada a su conveniencia y no es algo raro, pues esto sucede cada sexenio independientemente del color de la bandera del partido que en ese momento se posicione en el poder.
Me saltan a la mente unas líneas del libro Funky Business Forever las que se referían a que en ocasiones el Estado es tan pequeño que no encuentra solución alguna a problemas globales y en otras, tan grande que no tiene respuesta a problemas tan concretos que a traviesa una sociedad. Y si tenemos dudas existen ejemplos palpables en nuestro país tales como la inseguridad,  la educación, el desempleo, la contaminación del medio ambiente entre muchos otros que están a la orden del día y de los cuales o poco se hace o los resultados obtenidos son los menos deseables.

1 comentario:

  1. Winston fue tan sólo un hombre, uno más que traicionó todo lo que amaba, incluso a Julia; pero peor aún se traicionó a si mismo.

    ¿Y tú amas u odias al gran hermano?

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